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Un deporte de altos vuelos

México es un país único y hermoso, lleno de una rica historia, lleno de recursos naturales estupendos, lleno de gente buena y capaz. Caracterizado por una exclusiva personalidad que nos identifica y une.  A casi doscientos años del inicio del país libre y soberano, en México necesitamos mejorar muchas cuestiones, entre ellas nuestra salud física y mental, base del bienestar social.

El bienestar social es la suma de factores que participan en la calidad de  vida de las personas y que hacen que su existencia posea todos aquellos elementos que dé lugar a la tranquilidad y satisfacción humana. El bienestar social es una condición no observable directamente, sino que es a partir de formulaciones como se comprende y se puede comparar de un tiempo o espacio a otro.

Uno de esos factores que suma al nivel de vida, es la cultura física y el deporte. La célebre frase mens sana in corpore sano refleja el hecho de que el hombre siempre ha sentido la necesidad de ejercitar su cuerpo para poder alcanzar un equilibrio anímico completo.

En general se consideran deportes las actividades de recreo  o competitivas que exigen ciertas dosis de esfuerzo físico o de habilidad. Pueden practicarse tanto de forma individual como colectiva.  Es evidente desde luego que el objeto primario del deporte es la conservación o incremento de cualidades físicas como la agilidad, el movimiento o la fuerza. El deporte fomenta ciertas cualidades espirituales  como el valor, la austeridad, la constancia y el sacrificio.

Culturas tan antiguas como la egipcia y la china conocían ya algunas formas de deportes, pero estas actividades alcanzaron su máximo desarrollo en Grecia. En ella se celebraban los Juegos Olímpicos cada 4 años en la ciudad de Olimpia y ocupaban un lugar tan importante en la vida del país que el tiempo se medía por el intervalo entre ellos. Un factor que influyó decisivamente en la historia del deporte fue la pelota. Egipcios, griegos, persas, romanos e indios americanos estaban familiarizados con ella. Las pelotas originariamente eran simples vejigas rellenas de aire; posteriormente a través del cuero fue posible hacer diferentes tamaños y formas de pelotas. 

Existen varias características o factores primordiales para que un deporte lo sea. En primer lugar es fundamental la existencia de unas reglas que el deportista tiene que seguir, respondiendo de ello ante organismos, comités o federaciones. En segundo lugar, todo deporte presupone el factor de competitividad que es el que induce al deportista a luchar y a esforzarse por vencer una serie de dificultades frente a un adversario. Lo más normal es que ese adversario sea otro deportista  aunque no siempre es así, ya que a veces el objeto de la lucha es vencer a la propia naturaleza o enfrentarse a la suerte.

La práctica deportiva exige también habilidad. Es en buena medida el despliegue de esta habilidad, que en ocasiones llega a considerarse un arte, el que da fundamentalmente al deporte su carácter de entretenimiento y espectáculo de masas. El deporte tiene en suma, un valor decisivo para el ser humano. El esfuerzo físico exige a los participantes liberar violentas energías y emociones. Como exhibición de habilidad y destreza, constituye una vía para ganar el respeto y la admiración de los demás.

Uno de esos deportes practicado de forma muy popular en todo el mundo, es el tenis. Conocido como el deporte blanco, el tenis es una actividad física que combina habilidades y valores especiales que lo hacen un deporte de altos vuelos. No por eso en la mayoría de los países es considerado como el deporte de la nobleza.

Las ganas de aprender tenis chocan con la dificultad de los movimientos y el tiempo de adaptación. Los primeros meses, el tenis puede llegar a ser tedioso y aburrido. Una vez que la técnica le da sentido al juego; el gusto y pasión del aprendiz no deja de crecer.

La práctica del tenis transforma a las personas por dentro y por fuera. Se puede decir que el tenis es un nuevo lenguaje y una nueva cultura; una filosofía de vida muy particular.

El deporte provoca sensaciones fantásticas e inesperadas. Cada jugador siente el poder y soltura de sus golpes, la capacidad de respuesta hacia su rival, así como, el control de sí mismo. El corazón palpita con más intensidad y la exigencia física aumenta con el paso del tiempo.

Además el tenis tiene varias reglas que exigen a propios y extraños, un comportamiento ideal. Los valores juegan un papel psicológico decisivo a la hora del entrenamiento y la competencia. La sana convivencia hace que los jugadores se superen día con día, avancen en el conocimiento de sí mismos y ofrezcan a su entorno un ambiente de respeto y caballerosidad. Al final de cada juego es para los tenistas como un pecado el no saludar a tu oponente y al juez que preside el partido.

La competencia va más allá de la rivalidad deportiva. Los circuitos de tenis hacen que las personas se conozcan, convivan y establezcan fuertes relaciones de amistad que perduran para toda la vida. Incluso la competencia provoca que el entrenamiento y preparación sea cada vez más duro y perfecto. No sin dejar atrás la honestidad y sinceridad que implica el tenis entre oponentes.

Competir no significa comparación egoísta o envidiosa, obsesión absurda por ganar o sobresalir. Los tenistas compiten para su propia superación, y en realidad  están compitiendo contra ellos mismos partido tras partido. Divertirse es la primera regla que se debe seguir, si no es así, el jugador está en grave peligro de perder su paciencia y en consecuencia su partido.

La concentración necesaria para coordinar los movimientos del cuerpo, brazos y piernas, medir la distancia, velocidad y altura de los swings, así como la consistencia y estrategia de juego es muy elevada. La precisión de este deporte los hace uno de los más difíciles. Es por eso que el autodominio y control del temperamento ponen a prueba la dignidad, constancia, inteligencia y nobleza de quien lo practica.

El tenis es en sí un deporte formativo, no sólo para entretener y divertir sino también para hacer de nosotros mejores personas, mejores seres humanos, mejores sociedades.